"Sin corazón no se puede ir muy lejos. En los relatos mitológicos te lo pueden quitar todo, te pueden asesinar, descuartizar o quemar, pero siempre hay un truco para salvarse: basta con que no lleguen al corazón. Si acaban con el corazón, no hay resurrección posible. Sin corazón no hay inmortalidad. Por eso hay que cuidarlo muy bien. Alguien debe encargarse de él y guardarlo en un lugar seguro. El alma del poeta conquista su fin más elevado, la eternidad, gracias al sacrificio de una bella mujer que, al comerse el corazón de su amante, lleva a cabo un acto supremo de devoción hacia él. Acepta que la ha seducido hasta consumirla por completo."
Libro: Las buenas chicas no leen novelas
Autora: Francesca Serra
