miércoles, 28 de noviembre de 2012

A tua alma é o mundo inteiro



     "O coração do seu pai alegrava-se com o filho, inteligente e sedento de sabedoria; via crescer nele um grande sábio e sacerdote, um príncipe entre os brâmanes.

     O peito da sua mãe sofria ao olhar para ele, ao vê-lo caminhar, sentar-se perto dela e levantar-se; Siddhartha, o forte, o belo, aquele que caminha com pernas elegantes, aquele que a saúda com delicadeza.

     O coração das jovens filhas dos brâmanes agitava-se de amor quando Siddhartha passava pelas ruas da cidade, com a sua fonte luminosa, com o seu olhar real, com a sua anca delgada.

     Mais do que todos eles, no entanto, amava-o Govinda, o seu amigo, o filho do brâmane. Amava o olhar de Siddhartha e a sua voz gentil, amava o seu andar e a perfeita graciosidade dos seus movimentos, amava tudo o que Siddhartha dizia e fazia e, acima de tudo, amava o seu espírito, os seus pensamentos elevados e ardentes, os seus desejos impetuosos, a sua vocação nobre. Govinda sabia: este não viria a ser um brâmane vulgar, um preguiçoso funcionário encarregue dos sacrifícios, um ganancioso comerciante de encantamentos, um orador vaidoso e vazio, um sacerdote maldoso e pérfido, tal como não viria a ser uma ovelha boa e tola no rebanho da multidão. Não, e também ele, Govinda, não queria tornar-se um tal brâmane, como outros mil que existiam. Queria seguir Siddhartha, o bem-amado, o magnífico. E quando Siddhartha, enfim, se tornasse um deus e entrasse no reino resplandecente, Govinda queria segui-lo, como seu amigo, como seu companheiro, como seu servidor, seu pajem, sua sombra."

Livro: Siddhartha
Autor: Hermann Hesse

jueves, 22 de noviembre de 2012

A insurreição domesticada


No fundo da alma dos portugueses há uma vontade de contrariar. No elevador de um prédio de Lisboa ouvi certa vez um grupo de empregados de escritório a queixarem-se de uma nova regra de que não gostavam e um deles comentou: "Um bom português nunca está de acordo." Riram-se todos. O comentário vinha mesmo a propósito e o seu cepticismo acerca da autoridade fornecia um sentido de cumplicidade que é uma poderosa forma de ligação nacional. O autor alemão Hans Magnus Enzensberger vislumbrou neste comportamento "uma espécie de sabotagem silenciosa que não deriva da raiva, nem da convicção, nem do rancor, nem da ideologia, nem da teimosia, como nos outros países". É como se os portugueses fossem rebeldes sem uma causa, prontos a libertar uma revolta contra a opressão sem alvo. E o rancor existe de facto. Numa das mais precisas e exactas descrições que alguma vez encontrei sobre Portugal, o poeta Miguel Torga, em 1950, descreveu o seu país como "um pacífico colectivo de pessoas revoltadas".
Os portugueses sentem que o destino lhes reservou pouca sorte e erguem o punho contra o que lhes calhou na vida mas, por via de regra, não expressam esta indignação de uma forma constructiva. Tornam-se meio marginais para quem contornar a lei oferece a emoção da transgressão bem sucedida. Se os serviços públicos como o sistema legal, a educação e o serviço nacional de saúde fossem melhor dirigidos, as pessoas sentiriam que cuidavam delas, como se alguém estivesse encarregado de se certificar de que estavam todas bem. Em vez disso, sentem-se enganadas, aldrabadas e inclinadas a procurar a sua vingança através da má conducta. É uma insurreição domesticada.

Livro: Os portugueses
Autor: Barry Hatton

viernes, 2 de noviembre de 2012

Los dioses de los otros



En Islandia nadie sabe a ciencia cierta cuando van a entrar en erupción los volcanes. La relación de amor-odio entre las placas tectónicas continentales alimenta los sueños de los ultra-separatistas de ambos lados. La anulación de la deuda hipotecaria superior al 110% de la revalorización es un desastre esperado , la burbuja inmobiliaria resultante del control de capitales que se impuso cuando la banca islandesa colapsó es un tiburón prisionero en un acuario sin el mantenimiento adecuado, osos polares náufragos vagan a la deriva junto a la costa de Islandia, aún con vestigios de icebergs en las uñas ¿Y después?
Las industrias de la creatividad explotaron cuando se produjo el colapso del sector financiero. La música islandesa, el cine y la literatura flirtean con los mercados. El pescado y otros recursos marinos son el petróleo islandés. El sector pesquero y el de la energía geotérmica fueron nacionalizados tras décadas de concesiones a favor de 20 “señores de mar” en la época en que Islandia todavía era el ejemplo del éxito neoliberal.
La idea es que la riqueza de la nación sea la riqueza de los ciudadanos como el fondo estatal  del petróleo noruego o timorense. Ah, claro... “Es una roca helada junto al círculo polar ártico e incluso la mejor banda islandesa, FM Belfast, se gana la vida escribiendo canciones sobre vacaciones junto al mar en las playas caribeñas. No me jodas.” Es un argumento muy frecuente y bien fundamentado.
Es ahí cuando el islandismo le hace un guiño al realismo mágico.
El presidente de Islandia se sintió moralmente obligado a convocar un referéndum antes de hipotecar el futuro del país durante varias generaciones. Irlanda y España también tenían burbujas inmobiliarias y sectores financieros expuestos a múltiples riesgos. Sin embargo, sus gobernantes no dudaron en cargar sobre los contribuyentes la responsabilidad de algo en lo que  para nada habían contribuido. Fueron presionados como Grecia, ahora lo sabemos, fue presionada por Francia para anular el referéndum  en 2011 chantajeándola  con la revelación de la “lista Lagarde”, entonces ministra de finanzas francesa.
Islandia tiene un largo historial de resiliencia, primero frente al reino de Noruega y más tarde al de Dinamarca. Islandia no construye carreteras (ni siquiera carriles bici) en zonas habitadas por elfos  y cree en sus propios dioses, incluso cuando finge creer en los de los otros. Ser islandista es no dejar que sea el FMI quien calcule el multiplicador recesivo de nuestro país y después decir: “Uyyy... Perdonen, me equivoqué” ¿Sin indemnizar el empobrecimiento del país, las quiebras, los puestos de trabajo perdidos y la ventaja otorgada a la competencia extranjera? ¿Hacer sangrar para saldar deudas no era cosa de la mafia? ¿O fue en otro planeta?
El presidente de Reikiavik, Jón Gnarr, humorista, ganó las elecciones después de fundar el Best Party. El Best Party es el mejor partido, claro, porque defiende las cosas cool y se opone a todo lo que sea uncool. Y, además de eso, y de la troika, prometió no cumplir ninguna de sus promesas electorales.
Islandia es el laboratorio político con el que jamás osamos soñar. Y fue por eso que resolví redactar el Manifiesto del Partido Islandista: Artículo 1º (y último) "En ninguna circunstancia el dinero del contribuyente será utilizado para rescatar bancos u otros intereses privados."
Hay quien diga que el islandismo es para perezosos y tramposos. No estoy de acuerdo. Poner a las personas por delante de los bancos es de humanistas. Ser islandista no es fácil. El islandismo está lleno de obstáculos y además de los peores: los desconocidos.  Con un crecimiento de más del 3% y con la tasa de desempleo rondando el 5%, pedir la ciudadanía islandesa es una buena opción. Es más arriesgado confiar en estos defensores de la austeridad con nombres alemanes  que “ai   aguentam, aguentam” que cerremos nuestras cuentas en el BPI.  http://economia.publico.pt/Noticia/fernando-ulrich-o-pais-aguenta-mais-austeridade-ai-aguenta-aguenta-1569395
Y sin embargo Islandia está en la tierra, no en la luna.







Siempre otro


"No, no me quieras
como soy, ni creas
saber el que soy:
soy siempre otro:
el que tu no sepas"

Libro: Más canciones y soliloquios
Autor: Agustín García Calvo