miércoles, 22 de abril de 2015

Pan, tierra... y libertad



   
     "Bajo toda esta podedumbre externa conspiraban secreta y muy activamente las fuerzas del viejo régimen, que no habían cambiado desde los tiempos de la caída de Nicolás II. Los agentes de la famosa Ojranka seguían actuando a favor y en contra del zar, a favor y en contra de Kerenski, en una palabra, a favor de cualquiera que les pagase... Actuaban en la sombra organizaciones clandestinas de toda especie, como, por ejemplo, las centurias negras, tratando de restaurar la reacción en una u otra forma.

      En este ambiente de corrupción general y de monstruosas verdades a medias dejábase oír días tras día una sola y clara nota del creciente coro de los bolcheviques: "¡Todo el poder a los Soviets! Todo el poder a los verdaderos representantes de millones de obreros, soldados y campesinos. Pan, tierra, fin de la insensata guerra, fin de la diplomacia secreta, de la especulación, de la traición... ¡La revolución está en peligro y con ella la causa general del pueblo en todo el mundo!"

Libro: Diez días que estremecieron el mundo
Autor: John Reed