"Dos años antes de morir, Fernando cometió un error político similar al de su padre. En lugar de seguir el derecho visigodo y leonés, que disponía que las posesiones reales no se dividieran entre distintos herederos, se basó en las normas navarras y troceó sus territorios entre sus hijos. A Sancho, el primogénito, le dejó el Reino de Castilla y las parias (tributos) de la taifa de Zaragoza. A Alfonso, dicen que su preferido, el Reino de León y las parias de Toledo. A García, el tercer varón, el Reino de Galicia y las parias de las taifas de de Badajoz y Sevilla. A Urraca, el señorío de Zamora. A Elvira, el de Toro.
Era un lío, una excusa perfecta para que los hermanos se metieran en una espiral de enfrentamientos, intrigas y traiciones. Y para que viniera el Cid a pedir cuentas al ganador final de la contienda -o quizás no-. Y para que llegaran los juglares a contarlo en versos contundentes y falsarios, de los que luego contribuyeron a la tergiversación de la historia real, al nacimiento de una nación inventada."
Libro: La nación inventada (una historia diferente de Castilla)
Autores: Arsenio Escolar / Ignacio Escolar
