"Para ese espíritu no había ni un poco de piedad e Bjartur. No importa cuan frecuentemente cayera de cabeza e los hondones, se levantaba enseguida, impávido y llevando con redoblada furia otro ataque, apretando los dientes y lanzando maldiciones a las aceradas fauces del demonio, decidido a no detenerse antes de que el maldito espíritu de Grímur hubiese sido perseguido hasta los más remotos rincones del infierno, hasta que la espada desnuda le hubiese traspasado y sus convulsiones de muerte comenzaran en una ronda de tierra y mar.
Una y otra vez se imaginó que había ultimado a Grímur y que lo había enviado aullando al infierno con las inmortales palabras del poeta, pero la tormenta de nieve seguía acometiéndole con furor no disminuido cuando llegó a la cima de la montaña siguiente, le arañó los ojos y trató de voltearle; gimió vengativamente en sus oídos, le tiró de los pelos de la barba... La lucha no había terminado en modo alguno; todavía combatía a brazo partido con los señores del infierno vomitadores de veneno, que arrasaban la tierra en furibunda malicia hasta que la bóveda del cielo retumbaba con el eco de su carrera."
Libro: Gente independiente
Autor: Halldór Laxness

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